El rescate del banco popular como ejemplo de solución bancaria en un sistema de no intervención estatal

El 7 de Junio de 2017, una noticia ocupaba todas las portadas de los periódicos nacionales.
El banco Santander compra por un euro el banco Popular. De esta forma se fraguaba el primer caso en España del ball-in. El nuevo mecanismo impuesto por el BCE para el rescate de entidades financieras. Ha habido españoles e inversores extranjeros que lo han perdido absolutamente todo con este nuevo sistema que ha suscitado muchísima polémica.

Cuando una entidad financiera está atravesando una mala situación financiera, en un sistema de intervención estatal, llega el estado y le inyecta dinero el los recursos propios del banco. De esta forma, es como se produce el rescate. Es el estado, y en última instancia el ciudadano, el que paga la mala gestión del banquero de turno.
Un buen ejemplo de esto fue lo que ocurrió con las cajas de ahorro en España. Los políticos arruinaron las cajas y tuvieron que ir los ciudadanos al rescate desembolsando miles de millones de euros.
Este sistema se denomina ball – out, la bola va para fuera y es un agente externo el que se ocupa del banco, el estado.

En el caso opuesto, está el ball-in. En esta modalidad de rescate son los integrantes del pasivo, accionistas y bonistas, los que rescatan al banco perdiendo lo aportado.
Realmente es mucho mas justo, que los que voluntariamente han decidido invertir su dinero, ya sea en renta fija o en acciones, pierdan lo invertido en vez de que el conjunto de la sociedad se la que tenga que ir a rescatar a un banco, secando las arcas públicas y haciéndonos a todos responsables de las acciones de un banquero.

Conste que aquí mi única intención es juzgar el sistema del ball-in.

En el caso del Banco Popular se han cometido muchísimas injusticias. La primera de todas es que muchísimos integrantes del pasivo, bonistas y accionistas, no lo eran porque voluntariamente quisieran serlo sino porque les engañaron con productos complejos. Estos productos complejos se vendieron de forma fraudulenta e hicieron que sus tenedores integraran el pasivo del Banco Popular. A menudo los productos se canjean por bonos y acciones. Esta entidad, como todas, emitió preferentes, bonos convertibles y otros productos complejos para alimentar sus recursos propios a costa del depositante.

Aparte, los accionistas de Popular han iniciado una macrodemanda contra el estado español por, según ellos, varias irregularidades en la quiebra.
Primeramente se le acusa al gobierno español de propiciar la quiebra retirando depósitos que allí tenían empresas públicas y emitiendo comunicados sobre la solvencia de la entidad y sobre la no intervención sobre la misma lo que conllevó a la caída de las acciones. Se le acusa también de favorecer la compra por el banco Santander de la entidad.e impedir la compra del banco a otras entidades antes de la quiebra.
Así mismo, ante el secretismo impuesto por el estado español, alegan que la entidad no se encontraba en condiciones de someterse al mecanismo del ball – in. Es decir que el banco aún disponía de capital para sobrevivir.

El ex presidente del Banco Popular ha sido acusado de gestión desleal. Tras haber quebrado la entidad se ha ido con una pensión de 23 millones de euros lo que ha despertado las iras de los accionistas y bonistas arruinados.

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